El arte es como la vida, se abre camino por los sitios menos esperados. Por mucho que cambien las cosas, la humanidad siempre querrá expresarse en forma artística, pese a condiciones y formatos. La humanidad es más creativa.
Las redes sociales no son una excepción. No es suficiente el lenguaje escrito para expresarse, se busca sorprender, crear algo que merezca la pena observar.
Un buen ejemplo de ello son los mensajes utilizando el apasionante arte generado por el codigo ASCII y que ha tenido a bien llamarse ASCII art. De esto mismo podemos ver muestras en el propio twitter. Alguien pudiera pensar que 140 caracteres no son suficientes para crear una obra de arte, seguramente se equivoca. Le podéis echar un vistazo a esta lista de cuentas de twitter de ASCII art para ver de qué calibre estamos hablando.
Pero Twitter no es la única red social “afectada”, también se ha colado en Facebook esa vena artística que todos los artistas tienen y que no pueden frenar tampoco en las redes sociales. Lo hacen esta vez a través de balas de paja. Esas balas de paja que podemos comprar en uno de los juegos de Facebook (FarmVille, quizás el más conocido) y que nos permiten realizar curiosos mosaicos, esta vez dando rienda suelta a otra de las artes de estos últimos años, el pixel art. Podéis pasaros por aquí para ver una bonita selección. Algunas de las obras juegan incluso con la perspectiva isométrica del juego. Lo dicho, el arte se abre camino…
¿Qué es un vídeo viral? Pues un vídeo viral es un vídeo que se propaga como la pólvora, un vídeo que tiene algo que le gusta a la gente y que consigue ser compartido y dispersado por lo ancho y alto de las redes sociales, y ahora también en la televisión.
La gracia de un vídeo viral debería ser que no está planificado, que surge de por si, que no ha sido fabricado de forma artificial para recorrer la red y ser compartido. Esto es algo que no ven así las agencias de publicidad, siempre empeñadas en hacer ese vídeo viral que les hará el trabajo gracias al ingenio que han puesto en él. Pero creo es algo equivocado. Audiencia tendrán pero no la que tendrían con un vídeo viral, el ojo humano ya esta acostumbrado a ese tipo de publicidad (como al adsense de la web).
Es por eso que normalmente solo triunfan los vídeos virales publicitarios que van de cara al usuario, que ofrecen un contenido y en el que se ve la voluntad de sorprender, pero de una forma honrada, no haciéndote creer que lo que estas viendo es real o haciéndote creer que no es un anuncio, sino compartiendo la sorpresa. Son, por ejemplo, los tipos de vídeos que se basan en la archifamosa cámara oculta. El observador ve lo que ha preparado el anunciante, y es invitado a sorprenderse como los propios participantes del vídeo. Es algo que sabe hacer a la perfección la gente de Improv Everywere pero que es más viejo que internet (recordemos el To er mundo e güeno de Summers que encabeza el post).
En esa línea trazada se mueven los vídeos que quieren ser virales, que acompañan al usuario y que de una forma modesta pero honrada tratan de conseguir la ansiada viralidad.
Y para cerrar (e ilustrar), un par de ejemplos recientes de Heineken y VolskWagen:
Allá por la década de los 90 el italiano Giacomo Rizzolatti lideraba un grupo de investigadores que realizaba experimentos con primates. Descubrió que cuando un mono realizaba una acción, se le activaba la misma zona del cerebro que cuando veía a otro hacer la misma acción. Esto que pasa con los monos también pasa con los humanos. Parece que es debido a las neuronasespejo. Estas neuronas nos ayudan a entender la mente de los demás, tanto en la parte intelectual como en la emocional. Se aprende a través de la práctica y la observación del igual.
Por otro lado tenemos otra capacidad importante que nos ayuda a la hora de aprender. Este factor es el conocimiento de la creencia de los demás, esto es algo que se desarrolla en el periodo que va de los 3 y 4 años en el ser humano. Algo que podemos ver en experimentos realizados en humanos (minuto 16 del vídeo inferior) y que se ha dado a bien llamar la teoría de la mente.
Aprendemos a través de ver a los demás y de practicar lo que los demás hacen, para ello es importante una serie de capacidades como la teoría de la mente (saber interpretar lo que piensan los demás) que nos ayuda a valorar los puntos de vista de los demás. De esta forma parece claro que nuestra capacidad de relacionarnos con los demás nos permite algo más que solo la mera socialización, nos permite aprender.
Pero el aprendizaje a través de los demás no se puede realizar de cualquier forma, la capacidad humana tiene una limitación física marcada por su córtex cerebral y a la que hace referencia Robin Dunbar en la definición del número que lleva su nombre. El número marcado por Dunbar es el 150. Ese parece el límite de grupos de gente que hace que la relación entre los individuos exista de alguna u otra forma, más allá se pierde la cohesión entre los miembros.
Llevo algunos días pensando en twitter y en como ha bajado la utilidad que yo le daba (básicamente compartir información, enlaces, y algo de conversación con máximo 15 de los usuarios). Creo haber identificado el problema. El sistema ha crecido, cada vez somos más en Twitter, que sigue a más gente y es seguida por más gente. El timeline de nuestro twitter se ha vuelto inasumible, y cada vez es más difícil conversar y leer/compartir información.
Ocurre en el mundo real, en las redes sociales físicas, también en el mundo de las redes de internet. Es natural que el crecimiento de una ciudad genere nuevos barrios, nuevos grupos de relación. También es normal que no podamos relacionarnos ni aprender de una forma ordenada siguiendo a 200.000 personas (o 20.000, o 2.000, 0 1.000,…).
Hemos crecido demasiado en followings. Yo siempre he sido favorable de corresponder el follow, por la limitación del DM de Twitter, sigo a quien me sigue por si en algún momento desea hacerme un DM, es la correcta estrategia que hacen también algunas empresas presentes en twitter. Pero esta regla hace que tu timeline este pervertido. ¿Por qué no definir un número máximo de followings? ¿Por qué seguir viviendo con esa mentira en el sistema? No es posible que alguien siga a tantas personas como le siguen (llegado a un número alto de followers). Limitando el número de followings conseguiremos que nuestro timeline sea más “seguible” y conseguiremos que la calidad de nuestros followers sea mejor, serán individuos realmente interesados, no personas buscando el autofollow. Así pues dos sencillas reglas que arreglarían el estado actual de twitter (estado que cada día irá a peor):
Permitir el DM sin necesidad de que haya relación de seguimiento entre cuentas
Limitar el número de followings de las cuentas.
¿Y cuál seria el límite? Pues es difícil de decidir, la cifra que yo propondría seria la misma cifra que limita actualmente las listas, es decir 500 followings. El número de Dunbar se hace algo escaso teniendo en cuenta el tiempo que estamos conectados algunos y la actividad variable de las cuentas.
Me gustaría poder leer vuestras opiniones sobre el tema, si creéis que debe haber límite y en ese caso la cifra.
El Rock and Roll se empezó a gestar a finales de la década de los 40 (1949), pero no es hasta la década de los 60 cuando empieza a popularizarse con bandas míticas como los Rolling Stones, The Beatles o la Velvet Underground. Se suele acreditar a Muddy Waters como al artista que empezó a crear el germen del rock and roll.
La web 2.0 empezó a llenar nuestro tiempo desde el año 2003 (hasta la actualidad), pero sin duda que el germen fue sembrado unos años antes, con la publicación del Cluetrain Manifesto allá por el año 1999 (de la mano de Levine, Locke, Searls y Weinberger).
Supongo que los que empezaron a escuchar esa música se empezaron a preguntar qué estaban escuchando, intentando reconocer en aquello que oían algo que pudieran reconocer. Algunos abrazaron el nuevo estilo de música enseguida, a otros les costó un poco más entenderla y decidir que les gustaba.
Es algo similar a lo que sucede con la web 2.0. Cuando las empresas se enfrentan a este fenómeno y a esta nueva forma de relacionarse con sus clientes sufren un proceso parecido al de aquellos jóvenes que empezaban a escuchar tonadas y ritmos totalmente diferentes a lo que estaban acostumbrados a escuchar. Algunas empresas, muy pocas, están empezando a abrazar esta nueva forma de hacer, en la mayoría de los casos a remolque obligados en muchos casos por los usuarios, posibles clientes.
Como en los mejores momentos del rock and roll, aquí también tenemos a jóvenes melenudos que fingen que les gusta la música de los Rolling Stones, solo como excusa para obtener los favores y atenciones de una hermosa mujer. En este caso, es más fácil su identificación. Son aquellas empresas que se lanzan a las redes sociales con campañas 1.0 o aquellos gurús que hablan del Cluetrain manifesto y de la web 2.0, pero que no comparten nada en la red.
En cualquier caso, como aquel, llevará algún tiempo más hasta que se consolide, y el tiempo dirá si ha venido para quedarse o si será reemplazado por algo nuevo o una versión renovada de lo mismo (hard rock, jazz rock,…).
Lo reconozco, no me gusta el fútbol. No me dice nada. Me parece un deporte como cualquier otro, capaz de entretener, eso sí, pero no de enganchar como para hacer que lo siga de una forma contínua.
Algo cambia cuando llega un mundial, porque es más corto que una liga y porque todo el mundo se empeña en que lo sigas, sí o sí.
Y la red no es una excepción, estos son algunos de los bombardeos (que más me han gustado para mi sorpresa) que he ido recibiendo esta semana:
El título del post no es más que un guiño a la genial película de los hermanos Farrelli. En aquella película el protagonista sufría desdoblamiento de personalidad, una era buena y la otra mala.
Algo así me viene a la cabeza cuando pienso en la presencia en internet. Hay dos factores importantes (que muchas veces se contraponen a la hora de defender una u otra postura), el contenido que generas y los números que manejas. Son dos visiones diferentes. Por un lado hay gente a la que le interesa lo que generas, si generas contenido interesante, si puedes ser considerado una fuente de información válida. Por otro, gente interesada solo en sacar la vara de medir: ¿cuántas visitas tienes? ¿cuántos fans tienes? ¿cuántos followers?
Lo que quería reivindicar un poco desde aquí es la zona gris, la necesidad de disponer de los dos factores si se quiere hacer algo serio, ya no solo a nivel profesional, sino a nivel de branding personal. Nos empeñamos en medir siempre, es humano. Lo malo es que en social media a menudo ponerse a medir es un error, la mayoría de las veces estamos sumando peras con manzanas.
El otro día leía en un debate en el grupo Facebook & Twitter For Business de linkedin un experimento realizado por un usuario que había dedicado un tiempo a “fabricar” un usuario de twitter con más de 8.000 followers, a base de followear y desfollowear dedicando entre 1 y 2 horas al día. Bueno, el resultado es que obtiene 1 o 2 clics cuando twittea algo, por contra obtiene entre 30 y 40 en su cuenta personal de poco más de 200 followers. Lo que indica que es más importante la forma en que has obtenido la audiencia que el volumen de ésta, es más importante la calidad de ésta que su cantidad. Lo malo aquí es que es difícil de medir (en twitter hay cosas como klout que algo ayudan).
Si tienes ambas cosas perfecto, pero es mejor apostar por la calidad de la audiencia. Los métodos rápidos solo sirven para incrementar el número, no necesariamente la calidad. La apuesta segura es apostar por contenidos de calidad, aunque haya que tener paciencia. Al hilo de esto es interesante el post de Julio sobre la calidad de la audiencia de su red de blogs. Paralelamente, a nivel de websites, cada vez está más demostrado que una apuesta por estrategias SEO hoy, es menos adecuada que hace unos años. La calidad de alguien que viene a buscar una palabra clave es mucho menor que la de alguien que visita una página sabiendo a donde va.
En cualquier caso la película de los hermanos Farrelli nos hace ver que no está claro cual de las dos personalidades del protagonista es mejor. En ocasiones es una mezcla la que nos va bien, no todo es blanco y negro. Audiencia sí, pero de calidad.
Vivimos en un mundo lleno de plataformas (la mayoría gratuitas) que nos dan servicios increíblemente útiles, pero que, generalmente, no son capaces de asegurarnos su estabilidad en el tiempo ni su nivel de servicio. Algo que podemos asumir dado su coste (a menudo 0) pero que comienza a ser un problema cuando queremos usar esos servicios dentro de una estrategia empresarial. Es un precio que debemos asumir en la actualidad. Lo malo de tener que depender de plataformas ajenas es que no puedes controlarlas de la forma en que controlas tus propias plataformas.
Pero la muchos de esos servicios disponen de canales de comunicación para resolver posibles problemas. Solo es necesario averiguar cuales son por si alguna vez es necesario hacer uso de ellos.
Facebook dispone de una serie de formularios útiles para poder algunas de las incidencias que pueden acaecer durante la gestión de perfiles o páginas. A continuación listo algunos de los más útiles de los que he podido comprobar su efectividad:
Formulario páginas de facebook: Formulario utilizado básicamente para incidencias con la página, eso incluye el borrado accidental, el hackeo por parte de terceros o cualquier otro problema relacionado con la página de facebook que tengamos. La respuesta habitualmente llega en unas 48 horas.
Formulario página deshabilitada: Formulario para volver a habilitar una página que ha sido deshabilitada por error (por denuncia de tercero o por incumplir alguna de las condiciones de uso de facebook). La respuesta habitualmente llega en unas 48 horas.
Formulario para denunciar username que infringe derechos de marca: Formulario para denunciar a usuario o página que hace uso de un nombre de usuario que concuerde con la marca propia. Normalmente se usa justo antes del formulario de solicitud de username de cliente. La respuesta habitualmente llega en unas 48 horas.
No suelo tocar temas de este tipo normalmente, pero viene al pelo de dos entradas relacionadas publicadas por Carlos Blanco (a nivel nacional) y Robert Scoble (a nivel internacional).
Ambas entradas hacen referencia a que en ocasiones es necesario un relevo en la dirección de las empresas en el proceso de crecimiento y evolución de éstas. Es lo que se comenta que esta sucediendo con Mark Zuckerberg. Supongo que es lo que sucede con proyectos que al principio estan basados más en la tecnología que en cualquier otra cosa, pero sospecho que sucede siempre que cambian las necesdades de la empresa. Puede que al principio sean necesarias cualidades técnicas y más tarde no, o que al principio haga falta una visión más comercial que luego pase a segundo plano,…
Supongo que sí, que es ley de vida, que las empresas vayan cambiando y evolucionando y con ellas sus piezas, tanto las menos importantes como las más importantes, tanto el técnico más prescindible como el propio fundador de la empresa. Por que eso es bueno para la empresa. Pero, entonces me surge una pregunta, ¿estan todos los emprendedores dispuestos a salirse de la ecuación si es necesario? ¿abandonar el proyecto que han visto nacer? Si me pongo en el pellejo de alguien en esa situación creo que no sabría que hacer, pero claro yo no soy emprendedor,… :-)
A raíz del post de César de la semana pasada sobre algo realmente curioso: la disminución de clicks en los enlaces bit.ly que compartía, a pesar de tener más followers. Es algo que también había notado yo, pero que no sabía entender, por los muchos factores de que depende (hora de tuiteo, nivel de interés del enlace,…).
A ratos e intentado darle al coco a ver si se me ocurría una hipotética razón para que esto tuviera lugar. Y la verdad es que no tengo ninguna certeza, pero si tengo indicios que apuntan hacía el cambio de tendencia del título del post. Repasemos los hechos:
Disminución de clicks en los enlaces compartidos.
Cada vez es más difícil encontrar información interesante en el timeline.
El número de gente que te sigue ha aumentado, pero también (en general) el número de gente a la que sigues.
Que el número de genete a la que sigues aumente da como resultado que tu timeline sea más volátil, es decir, que la ventana informativa (la de tu timeline) sea más pequeña y te pierdas más cosas. Eso por un lado, pero también que aumenten el número de conversaciones ajenas a las que tienes acceso, solo por la sencilla razón de seguir a gente que se sigue mutuamente. Como resultado el segundo punto, cada vez cuesta más navegar entre la marabunta de conversaciones y escoger entre la información útil. Yo acostumbro a usar el filtro de TweetDeck filtrando por ‘http’ pero ni aún así, ya que creo que el hecho de que los enlaces ya no sean tan seguidos como antes ha provocado de forma sorda que la gente comparta menos que antes. Igual es cosa mía pero twitter cada día se parece más a un lugar para conversar, para hacer networking, que para compartir. La creo que en general los usuarios tienen más replys que retweets (mentions), interactuan más, y todo (me temo) que por culpa del volumen de la red.
Klout, para aquellos que no lo conozcan, es un servicio que calcula el índice de influencia de una cuenta de twitter. Maneja más de 25 factores para acabar dando un número representativo de la influencia que tiene una cuenta en la red de twitter. Lo que me ha sorprendido es que ha añadido una característica interesante a su servicio. Bueno, lo que ha hecho básicamente es copiar la idea que tan bien esta popularizándose de dar premios por logros de actividad. Lo vi por primera vez en Foursquare, pero también lo han añadido servicios parecidos como Gowalla y servicios no tan parecidos como Blip.fm o Glue.
Es curioso como un factor tan aparentemente inocente como este puede llegar a acelerar la participación en un servicio. Me pregunto si es bueno para el propio sentido del servicio, si aporta algo más allá del propio juego. Estoy empezando a pensar que es un “truco sucio”. Ha sonado mal pero me refiero a que si el hecho de tener un premio (un badged, logro, achievement o como lo quieran llamar) solo te aporta “prestigio” en la comunidad en forma de pegatina en el perfil, me parece que es quedarse a medio camino. Creo que debería representar que en la comunidad yo tengo más capacidades para hacer cosas o más influencia directa a partir de funcionalidades de la aplicación, sino para mi es algo que no me aporta nada (más allá del juego y la competición con tus contactos).
Me refiero al viejo sistema que existe por ejemplo en los foros (en este caso para incrementar la participación y normalmente usado de forma errónea) que te obliga a realizar un número determinado de aportaciones para poder tener privilegios de lectura y escritura. O como el sistema de karma de menéame o slashdot vaya.