Ayer vi un anuncio que explica en imágenes cosas bastante interesantes sobre el uso de las redes sociales y de la influencia, asociado en este caso a la tecnología. Es un anuncio basado claramente en la idea de aquel vídeo que circuló tanto por internet (el de aquel tipo que comienza bailando solo y acaba con decenas de personas bailando a su alrededor). Os pongo el vídeo del anuncio y luego comento los tres temas clave de los que habla:
Los temas clave a reflexionar:
Que una persona puede hacer que los demás le sigan (al margen de si lo que hace es una tontería o no).
El eslogan: “Use your influence“. Ya no dice aquello de “para que estés en contacto con tus amigos”, va directo al grano, “usa tu influencia”.
Teléfono móvil como elemento para manejar las redes sociales, es accesorio aquello de hablar con otras personas, lo importante es estar conectado a internet, a tus redes sociales.
Da que pensar que la publicidad se haya dado cuenta ya de este tipo de perfil (perfil tipo Magneto) y que sea ya un target de usuario a convencer.
La mayoría de los usuarios de internet no están interesados en ser marcas, solo usan la red, sin más. Estoy seguro que muchos de esos usuarios empezarán a darse cuenta tarde o temprano que como en la vida real, también en internet, son capaces de relacionarse y compartir información útil, con la posibilidad de que ello afecte a su vida profesional. En este aspecto, empiezan a definirse una serie de buenas y malas prácticas.
En el anterior post hablaba sobre un tipo de marca personal que para mi es el que mejor marca la línea de lo que debería ser un profesional que quiera desarrollar su presencia en internet (en concreto en redes sociales). A ese perfil le llamé el modelo Spiderman. Hay otros modelos seguramente, y modelos mixtos que sean mezclas de estos modelos. En este post me gustaría detallar un poco ese perfil y me gustaría hablar del perfil totalmente opuesto, el perfil del modelo menos “generoso” de marca personal, el modelo Magneto.
Los usuarios no escogen ser Spiderman o Magneto, nadie, de hecho son modelos extremos que puede que no existan. Solo he querido simbolizar en forma de superhéroe y supervillano lo que representa hacer un buen o un mal uso de la red, tanto personal como profesionalmente. Le he puesto cara al modelo vaya.
Los perfiles que cumplen el modelo Spiderman obedecen una serie de características:
Es techie: Se trata de alguien con inquietudes tecnológicas, es alguien joven (pero no necesariamente de edad). Puede ser un nativo digital o alguien que se acercó a internet por accidente (de igual forma accidental que cuando Peter Parker fuera picado por una araña), pero que una vez descubierta la venda de sus ojos apostó por estar al día de lo que allí se cocía. Puede tener formación tecnológica o no, lo importante es que ha sabido ponerse las pilas. Ha tenido ayuda para hacerlo (gracias a amigos al principio, y a lo que comparte su red después), pero primordialmente se trata de una persona autodidacta, una persona inquieta.
Sabe manejar su red: Se trata de alguien que sabe manejar la red (como Spiderman cuando maneja sus redes, su tela de araña, cuando se desplaza de edificio en edificio por las calles de Nueva York), conoce los nodos generadores de conocimiento y posee una red con usuarios con los que suele compartir información de una forma natural. Tiene una red que ha ido construyendo orgánicamente, una red a la que ayuda a menudo resolviendo dudas o preguntas (ayudando a la gente que se incorpora a su red en lo que el sepa o haya aprendido), y a las que acude cuando tiene alguna duda que no puede resolver (no cualquier tontería, y por supuesto, habiendo acudido a Google, uno de sus referentes). Todo ello de una forma responsable, sin abusar, sin olvidar las palabras del Tío Ben: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Es bueno en lo suyo: Se trata de un profesional que sabe realizar su trabajo y que es bueno en éste. No necesariamente se trate del mejor en su trabajo, pero le gusta hacerlo y lo demuestra compartiendo con los demás lo que aprende y ayudando a su red (de igual forma que Peter Parker intenta ayudar a la gente, lo hará mejor o peor, pero hace lo que puede, aunque algunas veces se equivoque). Es una personal motivada, capaz de expresar esa motivación.
Comparte: Aprende en red y comparte información en red. Comparte lo que aprende, lo que sabe y lo que encuentra. Pero no lo hace de una forma obsesivo-compulsiva, ni hace SPAM, ni acostumbra a autoreferenciarse demasiado (al igual que Peter Parker, un chico humilde, un trabajador nato, consciente de que es poseedor de un poder y que ha de compartirlo con los demás, intentando ayudar en lo que puede), sino más bien haciendo visible a los que saben más que él. Intentando no obsesionarse con lo que él sabe sino dando a conocer lo que saben los demás. Capaz de valorar las opiniones de los demás con objetividad y ayudar a dar a conocer el valor de éstas.
Toca hablar del otro perfil, las características básicas del modelo Magneto son:
No es techie: No es una persona interesada en la tecnología, o mejor dicho no de la forma en que lo haría un techie. Esta interesado en la tecnología, pero no se mantiene informado de estos temas, acude a su red cuando tiene una necesidad tecnológica. Pertenece a una generación que ha conocido la oficina sin ordenador. Es una persona “de papel” que ha descubierto, de repente, que internet puede ayudarle a obtener influencia, relevancia y poder (tal y como Max Eisenhardt descubrió un día su habilidad para dominar el metal y pasó a ser conocido como Magneto).
Maneja su red en beneficio propio: Tiene su propia red, y vive obsesionado con que el número de seguidores/amigos sea cuanto más grande mejor, primando cantidad a calidad. No confía en el crecimiento orgánico de su red, acudirá siempre que pueda a ayudas extra, promociones, concursos, aplicaciones para aumentar en poco tiempo el número de seguidores,… Acude a la red siempre que quiere resolver algún problema y pocas veces es él quien resuelve dudas, no suele estar en la conversación, usa las redes en la mayoría de las ocasiones para distribuir información, su información. Un número de seguidores alto le asegura poder tener respuesta a sus preguntas, en el menor tiempo posible (de una forma similar, Magneto utiliza su poder, la fuerza magnética, para atraer objetos metálicos y manipularlos a su antojo, el vil metal).
Quiere poder: O dicho de otra forma, influencia para beneficio propio (tal y como Magneto busca el máximo poder que pueda adquirir para poder acabar con la raza humana). Cree que puede obtener influencia en el mundo real gracias a internet, sino no estaría en internet.
No comparte información: No es alguien que comparta información, o por lo menos no toda la información que podría compartir. No suele referenciar a sus fuentes, a no ser que ello pueda beneficiarle de alguna forma. La mayoría de la información que genera es publicidad, autobombo, es decir enlaces propios, en grado excesivo, son los usuarios denominados flooders (del inglés flood, inundar, porque inundan tu timeline de información propia, de SPAM).
Insisto, los superhéroes y los supervillanos no existen (aunque seguro que reconocéis alguna de las características que se definen), son solo modelos teóricos :-P
Hace ya un buen tiempo que tengo la sensación de que solo me encuentro a profesionales del medio en las redes sociales (hablo de Twitter y Facebook principalmente). No hay (casi) personas normales o por lo menos no son las más activas ni las que más se dejan ver. Todos son/sois/somos o Community Managers o Social Media Experts o incluso he llegado a leer Social Media Ninjas. Todos llevan/lleváis/llevamos 10 años dedicados al Social Media, o 15 años, o 20 años, o 30 años. Ya pronto veremos en las bios de Twitter aquello que ponen en las bodegas de “desde 1875″ (no me extrañaría ver a alguna mercería reciclada a consultora de Social Media que diga que lleva desde 1898, por aquello de que desde entonces que son muy “sociales” y venden “medias”, no vale).
Casi todos estos profesionales empezaron su carrera profesional de una manera muy parecida, tratando de convencer a las marcas (empresas) de que era necesario que les contrataran, de alguna manera creando la necesidad en las empresas a través del miedo, explicando los casos IKEA o Air Europa, tratando de dar relevancia a algo que tiene importancia, pero solo relativa. A mi juicio, solo hay 2 consecuencias que pueden hacer mella (y también relativamente) a la reputación de una marca: que afecte a los resultados de búsqueda de buscadores (principalmente Google) o que (de rebote) salga en los medios tradicionales (cada vez más cargados de material proveniente del Social Media). Es en estos casos cuando de alguna manera esta justificada la psicosis colectiva del departamento de marketing de la marca. Y los casos en que esto se da de forma natural y orgánica son pocos comparativamente hablando.
Ese miedo es la primera fase, es como se comportan las empresas que están intentando adentrarse en el complejo mundo del Social Media, el miedo a todo lo que dicen los usuarios, al mínimo comentario negativo. A medida que el tiempo pasa empiezan a perder la histeria a los comentarios negativos. No dejando de darles importancia, pero aprendiendo a gestionarlo de la forma adecuada. Gracias a nosotros (los profesionales del medio) y a la experiencia que ellos mismos van adquiriendo.
Llegados a este punto, hablando sobre este miedo inicial que no es bueno y sin el que no se hubieran introducido en este mundo, se da la paradoja de que precisamente los usuarios más influyentes de la red son usuarios que se dedican al Social Media, son los usuarios a los que las marcas tienen más miedo. Es decir que nosotros (los profesionales del Social Media) somos, potencialmente, los peores enemigos de nuestros clientes. Soy el único que ve en ello un claro conflicto de intereses. El que tenga dudas sobre este punto que piense un poco en los casos de quejas que conoce, aquellos de los que más se haya oído hablar. Se me ocurren algunos casos claros de marcas personales dedicadas al Social Media que han montado pollos con marcas solo para obtener beneficio propio (atraer la atención para tener más presencia, para añadir una muesca más a su revolver, una transpa más en su ppt de “Por qué las empresas tienen que estar en Social Media”,…).
Alguien podría decir que no se me ocurra comparar a una marca personal con una marca tradicional. Tampoco estoy de acuerdo. A nivel de Social Media todas estas marcas personales de las que estamos hablando tienen más presencia y popularidad que la mayoría de las grandes marcas tradicionales (porque han llegado antes). En Social Media, son más marca las marcas personales que las tradicionales.
Son esos usuarios que “piden cosas” en twitter, y no me refiero a una “inocente” solución que podría resolverse acudiendo a Google, sino a cosas más serias, el diseño de un logo (disfrazado de concurso), la traducción de un documento (disfrazado de trabajo colaborativo),… Todo ello para algo relacionado con su faceta profesional. No confundamos al sacrosanto share y al sagrado wisdom of crowds, esto es otra cosa, esto es aprovecharse de tu red en beneficio propio.
Alguien podría decir que soy demasiado crítico. No lo creo. ¿Acaso veríamos bien que una marca en Twitter pidiera ayuda gratuita para algo en lo que va beneficiarse económicamente? Si somos muy fans de una marca puede que participemos en un concurso de diseño de logo (o de redacción o de lo que sea), pero incluso en esos casos, acostumbra a haber un premio para el ganador, una recompensa. Aquí la recompensa es… nada. Y no digo que no haya que ayudar a la gente que pide ayuda en twitter. Yo mismo lo hago cuando veo que alguien lo hace, incluso hago búsquedas en twitter del tipo “Alguien sabe”, o me paseo por Linkedin Anwers por si puedo responder alguna pregunta sin respuesta. No me refiero a eso, me refiero a marcas personales que sistemáticamente reciben mucho y dan poco. Que se aprovechan de su red vaya.
Solo quería hacer una llamada de atención para que usemos nuestra red de una forma responsable, los usuarios que trabajan en el medio no somos usuarios normales, menos las marcas personales, existe un conflicto de intereses que debería hacernos pensar dos veces si debemos usar nuestra red como altavoz contra una marca o si podemos abusar de ella para realizar un trabajo por el que se pagaría en el “mundo real”. Tenemos la responsabilidad de no dejarnos llevar por la falsa sensación de poder que puede provocar tener la larga cola (followers/friends) más larga que una multinacional acabada de aterrizar al medio.
Y que conste que no estoy en contra de las marcas personales, no de aquellas que obedecen el modelo Spiderman que comentábamos, osea aquello de defendía el tío Ben “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Si os apetece leer más crítica en esta dirección podéis echarle un ojo a este post de Virginio Gallardo (@virginiog), pero sobretodo a este post de Rosaura Ochoa (@laquesefue).