Hace mucho, mucho tiempo, que existía una internet a la que apenas unos cuantos tenían acceso para publicar sus contenidos. Eran tiempos de descubrimientos. Del paso del HTML subido por FTP al CMS. Empezaron a aparecer sistemas de publicación automáticos que se podían instalar en un servidor y que permitían tener contenidos publicados sin tocar una sola línea de código HTML. Más tarde incluso aparecieron los servicios que te permitían dar de alta blogs en 2 minutos, sin ni siquiera disponer de servidor ni de dominio propio, los Blogger, WordPress,… La magia de la tecnología conseguía obrar milagros. El mundo empezó a despertar. Le costó despertar. Pero fue en aquella época en la que se curtieron los gurús de verdad. Pocos eran los usuarios con blogs. Y esos usuarios vieron recompensada su precocidad con un buen posicionamiento en Google (ganado a base de una alta frecuencia de actualización de contenidos y a un sistema optimizado de publicación y, en muchos casos, a usar el CMS adecuado). Empezaban a fabricarse los verdaderos pioneros de los blogs, más tarde gurús, algunos confesos otros en la sombra. Todos ellos tenían como denominador común el hecho de disponer de un altavoz que iría aumentando de tamaño y desde el cual tener acceso a una audiencia creciente: su blog personal.
Fueron los tiempos dorados de los casos IKEA o las cartas abiertas a Air Europa.
Eso marco un antes y en después, parecía que el sistema (cualquier empresa u organización mayor que un grano de arena, desde las más insignificantes hasta las grandes multinacionales) podría temblar si cualquiera de los blogueros existentes estaba incómodo con ellos y lo verbalizaba en píxeles negros sobre blancos. La época en que Chris Anderson dijo aquello de “Las hormigas tienen megáfonos. ¿Qué están diciendo?” y se inventó el concepto de la larga cola.
Pero, (aquí comienza la reflexión del post :-P) ¿Es la red un lugar para quejarse? ¿Realmente creemos que las empresas pueden atender nuestro blog (barra facebook, barra twitter,…) en busca de una solución a nuestros problemas? ¿Es lícita la queja pública? ¿Es justa para la empresa? ¿Es justo que el caso que la empresa afectada haga de esa queja sea proporcional al branding del usuario que produce la queja, que haya una “casta” de usuarios a los que hacer caso?
Mi opinión es que se usa en exceso la queja. Los usuarios saben que las empresas empiezan a estar a la escucha e intentan sacar partido de ello, sobretodo los que se encuentran bien posicionados (lo suficiente). En ocasiones se recurre antes a la queja pública que a un contacto directo con la empresa por el adecuado canal de atención al cliente. Es ahora tan fácil criticar a una marca en internet que muchas veces es lo primero que se hace antes de intentar solucionar los problemas directamente con ella.
Los tiempos de las “cartas abiertas” ya pasaron a mejor vida, ya solo se lo pueden permitir los gurús de antaño que aún sigan en activo y todos aquellos nuevos rebeldes que han cogido su testigo, para el resto de mortales sigue siendo más útil acudir a la empresa e intentar solucionar el problema de la forma tradicional (o incluso a través de sus canales social media, si los tiene). Si no lo conseguimos siempre nos quedará escribir una carta abierta claro, pero lo primero es lo primero y lo segundo es lo segundo.
Perdón por el título friki del post, cosas de la vena friki, que a veces manda. Para el que ande perdido con el título debería ir a ver que es eso de IT Crowd y por supuesto que significa ROI en términos de marketing.
Anteayer publicaba una entrada sobre el uso residual que representa Foursquare a día de hoy. Me gustaría seguir el hilo de la conversación hacia las acciones que se realizan en esa red social, y acerca de lo difícil que resulta ver un retorno de la inversión (ROI) en dichas acciones. Para ello me voy a remitir a un post que encontré ayer en mi timeline de twitter.
Del post me quedo con una idea interesante, con la idea del proceso de evangelización que deben hacer las empresas que se dedican a asesorar en temas de Social Media. Las empresas que quieren “hacer cosas” en Social Media van muy perdidas. Ese clima puede hacer caer en la tentación de “la campaña en Social Media”, que puede parecer una buena solución, algo parecido a lo que se venía haciendo hasta ahora en otros medios aplicados a los nuevos medios. Pero tenemos un problema, bueno varios:
Las lógicas (reglas) de las redes están cambiando día a día: lo que vale hoy puede no valer mañana.
Algunas redes no tienen el poder de penetración suficiente: no disponen de una base crítica de usuarios que pueda asegurarnos un retorno de la inversión.
No sabemos medir: Ese ROI del punto anterior es difícil de medir, por todos los puntos anteriores y más.
Cada red social es diferente: Lo que funciona en twitter puede no funcionar en facebook o foursquare, cada red tiene su lógica de funcionamiento (lógica que como hemos dicho cambia día sí día también).
Me remito a la imagen del post sacada de una encuesta realizada por el autor del comentado post y que podéis ver completa en su slideshare.
Muchas empresas quieren estar presentes en el Social Media y realizar acciones que reporten un beneficio para la marca, pero hasta que no se sepa medir de alguna forma el efecto que dichas acciones tienen en nuestro negocio no se podrá justificar el trabajo realizado, y evaluar así el éxito o el fracaso de la acción.
Una solución, la apuntada en el post, es no tratar a esas redes (habla de Foursquare pero creo que es aplicable a todas las redes incipientes de moda, e incluso alguna de las más usadas hoy en día) como lugares para hacer campañas sino más bien sino más bien como canales de márketing (pensando más en una estrategia a medio/largo plazo). Yo estoy más de acuerdo que en desacuerdo, puede que quizás eso acerque más al beneficio a las empresas, pero se seguirá sin poder medir eso de una forma clara.
¿Qué opináis? ¿Campañas o Estrategias a medio/largo plazo?
No hablaré de política, solo quería comentar un hecho que puede darnos una idea del nivel de frikismo en el que nos movemos los que trabajamos con temas relacionados con el social media. Puede parecer que todo el mundo esta conectado en todo momento (en movilidad), que cualquiera tiene Twitter y está a la última de todas las aplicaciones cool que salen a la palestra 2.0, pero nada más lejos de la realidad.
Y como ejemplo Foursquare.
Esta bien que las empresas empiecen a hacer acciones en Foursquare, como por ejemplo Danone que da productos gratis al hacer chekins en sus yogurterías de la T4. Esta bien, pero se trata solo de una acción comercial publicitaría, esta claro que será poquísima la gente que se pueda aprovechar de ella. Poca gente pero muy conectada eso sí. Las marcas buscan que se hable de ellas en este caso a través de atacar a aquellos usuarios más conectados en la red.
Necesitamos un baño de realidad.
Los últimos datos a nivel mundial hablan de 2 millones de usuarios de Foursquare en el mundo (creciendo a 100.000 por semana desde abril), se trata de una cifra importante, pero que palidece frente a los 500 millones de Facebook. A nivel España Facebook se encuentra en los cerca de 11 millones de usuarios. No esta mal la cifra. ¿Y Foursquare qué? Bueno de Foursquare no hay cifras muy claras, Nielsen maneja la cifra de 77.000 (aunque intuyo que no está hablando de usuarios sino de audiencia de la web, osea visitantes a www.foursquare.com).
Para hacernos una idea nada mejor de ver el nivel de checkins que se hacen en macroeventos, a raíz de la manifestación del sábado pasado me ha dado por hacer una búsqueda para ver cuál es el nivel de uso a partir de eventos multitudinarios celebrados este año:
Como vemos se trata de una audiencia realmente pequeña, pero tampoco la de USA es para echar cohetes. La web 2.0 expo de New York celebrada el pasado septiembre solo consiguió 214 checkins y 127 usuarios únicos. La de mayo de este año en San Francisco fue un tanto mayor, 1164 checkins y 597 visitantes únicos que puede parecer mucho pero que no lo es tanto si pensamos en que son eventos plagados de heavy users.
Lo que quería decir en resumidas cuentas es que puede parecer que estamos donde no estamos, que el mudo cambia, y que lo que vale hoy puede no valer mañana, y a la inversa, que lo que no vale hoy puede valer mañana. Sobretodo hay que mantener la perspectiva y tratar de no ver más allá de donde no podemos ver (ni a base de interpolaciones ni reglas de tres aplicadas a lo que esta pasando más allá del charco). Al final se tarta de una cosa de cuatro frikis… de momento.
The Ben Franklin Project es un proyecto que me ha llamado la atención, me enteré de él gracias a un tuit de Steven Berlin Johnson. Se trata de un proyecto que se lleva gestando hace un tiempo pero que se ha destapado ayer, día de la independencia en EEUU.
Se trata de un proyecto con una idea sencilla pero valiente, abandonar todos los métodos antiguos, tanto periodísticos como de publicación. Para el proyecto eso implica usar herramientas basadas de internet, como Aviary, Flickr, Scribus o Google Docs (podéis ver la lista completa) y herramientas libres como Gimp u Open Office. Pero también implica obtener las noticias de una forma diferente. Cambiar de posición al interlocutor, poner en primer lugar al que antes era el último eslabón de la cadena, la audiencia. Eso supone tratar aquellos temas que realmente interesan a la comunidad.
El proyecto lo esta llevando a cabo Journal Register, una empresa dedicada a la publicación de periódicos que publica 18 periódicos de carácter local. Se trata de una empresa que ha vivido una situación difícil (económicamente hablando) y que se encontraba tecnológicamente desfasada. John Paton, CEO de Journal Register, ha optado por una forma diferente de enfocar las noticias adoptando las tecnologías que ofrece internet.
Puede que la cosa no le funcione, o puede que sí, eso el tiempo lo dirá. De momento parece una buena forma de enfrentarse a un cambio en la forma de entender una nueva realidad, una nueva audiencia que no tiene suficiente con como venía consumiendo la información hasta ahora (aunque, o gracias, este cambio sea causado por causas económicas).
El arte es como la vida, se abre camino por los sitios menos esperados. Por mucho que cambien las cosas, la humanidad siempre querrá expresarse en forma artística, pese a condiciones y formatos. La humanidad es más creativa.
Las redes sociales no son una excepción. No es suficiente el lenguaje escrito para expresarse, se busca sorprender, crear algo que merezca la pena observar.
Un buen ejemplo de ello son los mensajes utilizando el apasionante arte generado por el codigo ASCII y que ha tenido a bien llamarse ASCII art. De esto mismo podemos ver muestras en el propio twitter. Alguien pudiera pensar que 140 caracteres no son suficientes para crear una obra de arte, seguramente se equivoca. Le podéis echar un vistazo a esta lista de cuentas de twitter de ASCII art para ver de qué calibre estamos hablando.
Pero Twitter no es la única red social “afectada”, también se ha colado en Facebook esa vena artística que todos los artistas tienen y que no pueden frenar tampoco en las redes sociales. Lo hacen esta vez a través de balas de paja. Esas balas de paja que podemos comprar en uno de los juegos de Facebook (FarmVille, quizás el más conocido) y que nos permiten realizar curiosos mosaicos, esta vez dando rienda suelta a otra de las artes de estos últimos años, el pixel art. Podéis pasaros por aquí para ver una bonita selección. Algunas de las obras juegan incluso con la perspectiva isométrica del juego. Lo dicho, el arte se abre camino…
¿Qué es un vídeo viral? Pues un vídeo viral es un vídeo que se propaga como la pólvora, un vídeo que tiene algo que le gusta a la gente y que consigue ser compartido y dispersado por lo ancho y alto de las redes sociales, y ahora también en la televisión.
La gracia de un vídeo viral debería ser que no está planificado, que surge de por si, que no ha sido fabricado de forma artificial para recorrer la red y ser compartido. Esto es algo que no ven así las agencias de publicidad, siempre empeñadas en hacer ese vídeo viral que les hará el trabajo gracias al ingenio que han puesto en él. Pero creo es algo equivocado. Audiencia tendrán pero no la que tendrían con un vídeo viral, el ojo humano ya esta acostumbrado a ese tipo de publicidad (como al adsense de la web).
Es por eso que normalmente solo triunfan los vídeos virales publicitarios que van de cara al usuario, que ofrecen un contenido y en el que se ve la voluntad de sorprender, pero de una forma honrada, no haciéndote creer que lo que estas viendo es real o haciéndote creer que no es un anuncio, sino compartiendo la sorpresa. Son, por ejemplo, los tipos de vídeos que se basan en la archifamosa cámara oculta. El observador ve lo que ha preparado el anunciante, y es invitado a sorprenderse como los propios participantes del vídeo. Es algo que sabe hacer a la perfección la gente de Improv Everywere pero que es más viejo que internet (recordemos el To er mundo e güeno de Summers que encabeza el post).
En esa línea trazada se mueven los vídeos que quieren ser virales, que acompañan al usuario y que de una forma modesta pero honrada tratan de conseguir la ansiada viralidad.
Y para cerrar (e ilustrar), un par de ejemplos recientes de Heineken y VolskWagen:
El título del post no es más que un guiño a la genial película de los hermanos Farrelli. En aquella película el protagonista sufría desdoblamiento de personalidad, una era buena y la otra mala.
Algo así me viene a la cabeza cuando pienso en la presencia en internet. Hay dos factores importantes (que muchas veces se contraponen a la hora de defender una u otra postura), el contenido que generas y los números que manejas. Son dos visiones diferentes. Por un lado hay gente a la que le interesa lo que generas, si generas contenido interesante, si puedes ser considerado una fuente de información válida. Por otro, gente interesada solo en sacar la vara de medir: ¿cuántas visitas tienes? ¿cuántos fans tienes? ¿cuántos followers?
Lo que quería reivindicar un poco desde aquí es la zona gris, la necesidad de disponer de los dos factores si se quiere hacer algo serio, ya no solo a nivel profesional, sino a nivel de branding personal. Nos empeñamos en medir siempre, es humano. Lo malo es que en social media a menudo ponerse a medir es un error, la mayoría de las veces estamos sumando peras con manzanas.
El otro día leía en un debate en el grupo Facebook & Twitter For Business de linkedin un experimento realizado por un usuario que había dedicado un tiempo a “fabricar” un usuario de twitter con más de 8.000 followers, a base de followear y desfollowear dedicando entre 1 y 2 horas al día. Bueno, el resultado es que obtiene 1 o 2 clics cuando twittea algo, por contra obtiene entre 30 y 40 en su cuenta personal de poco más de 200 followers. Lo que indica que es más importante la forma en que has obtenido la audiencia que el volumen de ésta, es más importante la calidad de ésta que su cantidad. Lo malo aquí es que es difícil de medir (en twitter hay cosas como klout que algo ayudan).
Si tienes ambas cosas perfecto, pero es mejor apostar por la calidad de la audiencia. Los métodos rápidos solo sirven para incrementar el número, no necesariamente la calidad. La apuesta segura es apostar por contenidos de calidad, aunque haya que tener paciencia. Al hilo de esto es interesante el post de Julio sobre la calidad de la audiencia de su red de blogs. Paralelamente, a nivel de websites, cada vez está más demostrado que una apuesta por estrategias SEO hoy, es menos adecuada que hace unos años. La calidad de alguien que viene a buscar una palabra clave es mucho menor que la de alguien que visita una página sabiendo a donde va.
En cualquier caso la película de los hermanos Farrelli nos hace ver que no está claro cual de las dos personalidades del protagonista es mejor. En ocasiones es una mezcla la que nos va bien, no todo es blanco y negro. Audiencia sí, pero de calidad.
Klout, para aquellos que no lo conozcan, es un servicio que calcula el índice de influencia de una cuenta de twitter. Maneja más de 25 factores para acabar dando un número representativo de la influencia que tiene una cuenta en la red de twitter. Lo que me ha sorprendido es que ha añadido una característica interesante a su servicio. Bueno, lo que ha hecho básicamente es copiar la idea que tan bien esta popularizándose de dar premios por logros de actividad. Lo vi por primera vez en Foursquare, pero también lo han añadido servicios parecidos como Gowalla y servicios no tan parecidos como Blip.fm o Glue.
Es curioso como un factor tan aparentemente inocente como este puede llegar a acelerar la participación en un servicio. Me pregunto si es bueno para el propio sentido del servicio, si aporta algo más allá del propio juego. Estoy empezando a pensar que es un “truco sucio”. Ha sonado mal pero me refiero a que si el hecho de tener un premio (un badged, logro, achievement o como lo quieran llamar) solo te aporta “prestigio” en la comunidad en forma de pegatina en el perfil, me parece que es quedarse a medio camino. Creo que debería representar que en la comunidad yo tengo más capacidades para hacer cosas o más influencia directa a partir de funcionalidades de la aplicación, sino para mi es algo que no me aporta nada (más allá del juego y la competición con tus contactos).
Me refiero al viejo sistema que existe por ejemplo en los foros (en este caso para incrementar la participación y normalmente usado de forma errónea) que te obliga a realizar un número determinado de aportaciones para poder tener privilegios de lectura y escritura. O como el sistema de karma de menéame o slashdot vaya.
Actualización (02/06/10): He actualizado el post con las aportaciones realizadas en los comentarios. Gracias a Enric, Rafa V., Francesc Gómez y a Tona Pou.
Primero aclarar que como trabajador del social media entiendo a todo aquella persona que realiza tareas que contribuyen de alguna forma a la actividad en los social media de terceros a través de él mismo. Aquí estarían incluidas por ejemplo los community managers (que trabajan directamente para empresas con presencia o contratado para proyectos puntuales).
La idea del post es poner de manifiesto la necesidad de un código, una serie de indicaciones base para el trabajador del social media. Se trata de un medio nuevo (el del social media), lleno de nuevas profesiones que van dibujándose a medida que se va haciendo camino. Nuevas profesiones serias añadiría yo, con unas habilidades que son puestas a prueba en un medio que hasta cierto punto puede ser impredecible. No estaría de más que pensáramos un poco sobre un código de conducta general por el que poder guiarse. Tres ideas iniciales:
Siempre revelar las fuentes: Se entiende que en aquellas ocasiones en las que el trabajador social media realice tareas que tienen que ver con la generación y distribución de contenidos propios (de la empresa para la que trabaja) o ajenos, deberá indicar en todo momento la fuente a la que hace referencia. Es un caso idéntico al caso de otro tipo de profesional del medio como es el blogger profesional.
Nunca hacer uso de recursos sociales propios: Se trata de la vieja guerra de siempre: personal vs. profesional. Esta claro que es el propio trabajador el que decide hasta que punto debe implicar sus recursos propios (el trabajdor tiene identidad personal digital, osea que dispone de los followers de su twitter personal, sus amigos de facebook, los lectores de su blog,…) pero creo que es sano que no se impliquen esos recursos. Pero sobretodo que no se tenga en cuenta incluso a la hora de proyectar cualquier proyecto 2.0 en los que las tareas de un trabajador de los social media tuviera cabida, como es el caso de un community manager o cualquier persona al cargo de la presencia social de una empresa. Opino que no es sano y que si se abusa de los recursos propios (que son personales) a la larga se contribuye a gastar cartuchos innecesarios y a deteriorar la propia identidad digital del trabajador. Como digo, el trabajador del social media tiene su última palabra.
No ocultar el nombre de la empresa para la que se trabaja: Esta puede chocar un poco. En el caso de los trabajadores del social media que trabajan directamente para una empresa que tiene actividad dentro del social media es evidente que se hace obvio que no es posible ocultarlo (aparece en tu currículum, en linkedin, en xing,…). Pero también creo que es aplicable para casos puntuales o proyectos aislados, esto es bueno para el profesional pero también para la empresa que da una imagen de transparencia necesaria en el medio. Ojo a la expresión que he utilizado, “No ocultar” no es lo mismo que “Pregonar”, no es algo que sea importante en el proyecto (quién hace qué o cuál tarea) sino como se realiza.
No inventarse ni aceptar la imposición de avatares ficticios: Se trata de no ir engañando a la gente. En el caso de utilizar un elemento que requiera un perfil visible (como por ejemplo un grupo de Facebook, un Grupo o Evento en Linkedin,…) el elemento visible debe ser una persona real de carne y hueso. Esto es importante, no ya por la confianza que pueda provocar en el usuario de redes sociales, sino porque da idea también de la implicación que se quiera ejercer por parte de la empresa o institución que desembarca en las redes sociales.
Hacer un uso cercano de la red social: Es un poco ambiguo y puede que afecte también a la línea editorial y de uso que se quiera desarrollar en el canal escogido, pero por norma general se refiere a hacer un uso cercano, de persona a persona, incluso a pesar de que se esté hablando en nombre de una empresa o institución. Este punto también incluye usar el canal de una forma natural, también en los horarios. No es algo que podamos hacer de 9 a 5 (a no ser que así se especifique), requiere atención y respuesta lo más inmediata posible (obliga la conversación).
No son las tablas de Moisés ni esta grabado en piedra son solo tres indicaciones básicas iniciales en las que creo bastante, y que uso como excusa para iniciar el debate. Al final la gente obra como puede y quiere. ¿Se os ocurre alguna indicación más? ¿Puntualizaciones sobre estas tres iniciales? Venga va.
A través de un tuit de Marco Cimino llego a un post que vuelve a tocar ese tópico que no por ser tópico es menos real que compara la presencia en el MundoReal® con nuestra presencia en la red. Y es que cada vez es más evidente esa similitud, sobretodo en aquellas empresas pequeñas, me refiero al pequeño comercio. No me refiero a que actuen bien o mal en la red, me refiero a que su presencia física se asemeja cada vez más a como sería su presencia en una red social (la tengan o no). La eterna lucha entre lo personal y lo profesional (el bien y el mal :-P). En la red se esta mezclando ahora, en el MundoReal® es algo que se ve cada día.
Para ilustrarlo me gustaría poner una foto de una inmobiliaria que tiene tienda física en el pueblo donde trabajo (la foto es de un sábado a hora temprana, por eso está todavía cerrada). Ignoro si dispone de página en Facebook, seguramente que no, pero eso no importa, no sería difícil de predecir cual sería su estrategia en dicha red (y creo que acertada). Os paso una imagen de su escaparate.
(clic en la imagen para ver mejor)
Un ejemplo muy claro de como mezclar lo personal con lo profesional. Si echamos un ojo veremos que hay 2 grandes zonas: por una lado la zona de la puerta dedicada a carteles sobre adopción de animales, eventos caninos, alguno que otro en contra del maltrato a los animales, etc, por otro lado la parte del escaparate clásica con los pisos disponibles en alquiler o compra, invadido en ciertas zonas por algún que otro pamfleto sobre adopción de gatos. En esta última zona además hay un gadget que ahora no se ve en la foto, en la esquina inferior derecha suele haber un perrito que dispone de una pequeña mantita donde acostumbra a reposar mientras no esta paseando por la tienda o delante mismo de la puerta (impidiendo cariñosa pero extrañamente el paso a la misma). Es tan fácil de imaginar como sería su presencia en internet.
Varias reflexiones sobre este caso, pero solo haré una pregunta ¿sería correcta esa presencia reproducida tal cual en facebook (yo ya he dicho que me inclino a que si) o sería mejor una presencia basada en pestaña inicial con lostradicionales banners o flash+aplicativo?
Por otro lado, como efecto colateral, otra demostración de que no hace falta estar en internet para ser 2.0…